El estado mental del ser humano es visto por el yoga como sujeto a impurezas. A estas impurezas se les llama Vimalam Cittam.

Las impurezas son producidas por todo lo que resulta no congruente con nuestros verdaderos deseos, con nuestros más auténticos valores profundos.

Lo interesante de este término es que las impurezas no son vistas como tal, por si mismas, sino por el hecho de estar situadas en el lugar inadecuado, y/o en el momento inadecuado. Es decir que lo impuro no es una cualidad inherente, sino algo fuera de contexto.

Una de las principales dificultades en la vida, radica en hacer lo correcto en el momento adecuado, y la consecuencia de ello, es experimentar dolor. El concepto de dolor en yoga es dukha, y la traducción de este término es, falta de espacio.

Avidya, es otro concepto trascendental en la filosofía yóguica, y generalmente es traducido como “a” no, “vidya” ver, es decir “no-ver”. T.K.V. Desikachar lo explica diciéndo que solemos creer que hemos comprendido algo y actuamos en consecuencia, para reconocer, mas adelante, que no teníamos el entendimiento correcto.

Es muy devastador asumir algo en base a muy escasa información, creyendo que tenemos la información completa, sin embargo, somos víctimas frecuentes de esta condición. El conocimiento del que habla, no sólo es un conocimiento intelectual, es una comprensión mas amplia, es una perspectiva mas completa, a la que no siempre accedemos. Esto puede sucedernos cuando enfrentamos una enfermedad, cuando elegimos un camino profesional o cuando escogemos una pareja, pero también nos sucede día día en situaciones aparentemente insignificantes, que van llevándonos por caminos complicados.

Con frecuencia descubrimos que hemos descuidado el proceso, que quizás no fuimos capaces de involucrarnos suficientemente, y que, en especial, no hemos sido capaces de cultivar la actitud correcta.

El gran reto de la mente es el de desarrollar la capacidad de observarse a si misma, especialmente frente a la tendencia a volverse mecánica constantemente.

Esta misma visión limitada o errónea, la estamos viendo como practicantes de yoga, hoy en día. Constantemente hablamos de yoga en base a los estilos que han surgido en las últimas décadas, y discutimos acaloradamente sobre cuál es mejor y cuál es peor. Llegamos a convencernos que uno u otro de estos estilo va a ser el adecuado para nosotros y perdemos mucho tiempo en el juego de la pertenencia, olvidándonos que sólo cuando la práctica está viva puede sostenernos en la vida.

Estos análisis nos demuestran que hemos objetivizado al yoga, que lo vemos como sustantivo, en lugar de verlo como verbo, y por consiguiente, nos perdemos en los adjetivos que le asignamos.

Lo que el yoga nos ofrece en realidad, son herramientas, y solo cuando esta son utilizadas adecuadamente y en el momento correcto, contribuyen a la única tarea importante: conducirnos a ser capaces de establecernos en un estado de atención plena donde nuestras acciones puedan ser inteligentes.

El yoga es un estado mental, no un lugar

El yoga es un estado mental, no un lugar. Las asanas son útiles para reducir las distracciones, por medio de cultivar la meticulosa coordinación de atención, respiración y presencia.

Nirodah ha sido traducido como restricción, como encauzamiento. El Sutra 1.2 de Patanjali, Yoga Citta Vritti Nirodah, nos está diciendo en realidad que sólo cuando somos capaces de cultivar un estado que interpenetra todo lo que está aconteciendo, se produce el estado de yoga. Sharon Gannon, de Jivamukti Yoga afirma que “Yoga es un estado en el que no falta nada”.

El dolor, dukham, es el resultado de la falta de atención y presencia. Dukham se refiere a la falta de espacio, especialmente en el área del corazón. Cuando estamos inmersos en el sufrimiento, nos cerramos, nos estrechamos, empezamos a perder confianza.

Como practicante de yoga, es muy importante preguntarte siempre ¿dónde estoy ahora? ¿a dónde quiero ir? Si eres capaz de preguntarte esto, serás capaz de descubrir en tu práctica un camino para purificar tu mente, para auto-disciplinar a los sentidos, para cultivar el arte de realizar acciones refinadas y tomar decisiones que tienen que ver contigo y con tu camino único y excepcional.

El yoga eres tu, el yoga se produce en tí. La aplicación de tu inteligencia y de tu conciencia son lo que realiza la unión”. Un acto con intención encuentra la metodología adecuada para expresarse.

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